“50 años de vida y resistencia” / Verónica de Negri. Activista de DDHH. Madre de Rodrigo Rojas.

¿Cómo es que comienza tu activismo?

Te podría decir que fue como algo accidental, yo estudiaba en el liceo n° 2 de niñas de Valparaíso, liceo miembro de La Federación de estudiantes secundarios de Valparaíso (FESAVAL), el asunto es que se realizaría un congreso estudiantil y necesitaban 4 representantes del liceo.

En 1960 como militantes de la juventud radical levantamos distintas demandas que discutimos en asambleas estudiantiles, escribimos al ministro, fuimos preparados con nuestros pliegos de peticiones y nos recibió… hoy día eso ya no pasa.

En el congreso de Talca del 63 tomamos la determinación de apoyar a Allende en los comicios que venían, tras eso vino la convención del Partido Radical del 64 en La Serena y ahí nos dimos cuenta que se iba a realizar una jugada muy sucia, pues ellos iban a apoyar a Duran Neumann, nos juntamos un grupo grande de jóvenes radicales… nos propusimos quebrar la convención y ¡¡La quebramos!!

04 DE SEPTIEMBRE DEL 70… Mi casa era un hervidero, todos eran Allendistas, yo me sentía en realidad feliz de que hubiese ganado Allende, en casa todo era felicidad, hasta el Rodrigo era Allendista, yo me acuerdo que teníamos una radio alemana, Rodrigo ponía el venceremos y marchaba alrededor de la radio y no decía venceremos, sino que decía: Enceremos!!

Rodrigo fue como súper militante de la izquierda desde chico, era como muchos niños de su edad un niño feliz, algo que se ha perdido, tras el golpe en esos niños algo murió, se les acabó todo.

¿Qué es para ti la Unidad Popular?

La UP jugo un rol determinante, pero tristemente a él muchos lo dejaron solo, para mí de todos los presidentes que ha tenido Chile, ha sido el único que ha tenido una visión de país, no solo tras eso del amor patrio que tan mal usado está… siento que la UP, terminó el 11 de septiembre.

¿Cómo llegas a EE UU?

Mi viaje hacia allá fue por algo del destino. En el 77 salí de Chile, llegué a Washington, allá había ya todo un andamiaje de solidaridad…difícil por supuesto, no te olvides que en 76 habían matado a Orlando Letelier.

Habíamos cerca de 300 ex presos políticos.

Yo a pesar de que mi periodo de detención en Chile fue corto… estuve desaparecida, y yo creo que me tenían elegida para ser desaparecida de verdad, pero estando en 4 álamos producto de la electricidad (que me hizo perder todas las muelas) pasó algo muy extraño en mí… se me destaparon los oídos y podía escuchar a mucha distancia, y el “Care palo” quien estaba a cargo de 4 álamos, no sé si paco o de investigaciones, se pone a hablar fuerte por teléfono y ahí escucho que al otro día iba a venir el presidente de la corte suprema a las 3 de la tarde y yo quedé “ojo al charqui”.

Al otro día estando en mi celda, le dije a las otras compañeras: ¡Cállense! que quiero escuchar lo que vienen conversando el ministro con el “Care palo”, él decía al pasar por las celdas: a no, este ya habló el mes pasado…

Yo gritaba, pateaba la puerta tratando de llamar su atención y al abrir, el “Care palo” le dice: a no, este ya es un caso antiguo, entonces trabé la puerta con el pie, y le dije: “Señor Presidente” necesito conversar con usted pues tengo una preocupación… un invento producto de la desesperación… le dije: yo entregué unos cheques que van a estar sin fondos y estos me van a crear otro problema y como puede imaginar yo no necesito más problemas, entonces le pido si usted le puede avisar a mi familia y le di el nombre de la gente que cuidaba a mi otro hijo “Pablo” … que eran de derecha… con eso me aseguraba que no iba a joder a mi hermano Claudio ni a nadie más, pues a esa familia no la iban a tocar.

Entonces el entró a la pieza, vio que éramos 4 mujeres y efectivamente con los años pude descubrir que aquel miembro de la corte suprema si tomó contacto…me encontré hace un tiempo con la hija de la señora que cuidó a Pablo y me dice que mirando en papeles antiguos se encontró con la carta del ministro.

Mi padre había recorrido todo el país buscándome, llegando a hablar hasta con Contreras, pues él era de derecha y le decían: su hija se fue a Europa con su amante, pero él le decía yo conozco bien a mi hija y ella jamás abandonaría a sus hijos.

El asunto es que mi papá frustrado por lo que le decían y aprovechando que había llegado la OEA a investigar, fue a hablar con ellos… yo, seguía detenida.

Un día llega carta de mi papá donde decía: preséntate a la embajada de EE UU, pues tienes visa para viajar, ahí hablé con el partido y me dijeron: anda por seis meses, te hará bien estar con la familia, bueno y después me ponen en la lista L, y se prohibió volver, estando allá me sumé a las huelgas que organizaban las mujeres de las agrupaciones en Chile y participé en las huelgas desde allá.

Rodrigo mi hijo, jugó un rol muy valiente durante el juicio sobre la muerte de Orlando Letelier. En el 79, él era quien llevaba los documentos a la corte, no por mala fe o el miedo que poseían los adultos, sino porque él quería hacerlo, incluso en los agradecimientos del libro “Embasse Row” aparecen agradecimientos a “Rodrigo”, pero así a secas, para protegerlo…me acuerdo que él iba con un cartapacio, con una chaqueta de imitación, con sus 13 años, con corbata, con tenida formal, para poder presentarse a las audiencias, el esperaba que terminaran, recogía todo el material, lo llevaba de nuevo en el cartapacio, y ahí se quedaba hasta las 3 de la madrugada, fotocopiando, corcheteando y dejando las carpetas a cada uno de los miembros que estaban interesados en el caso, con eso ganaba 10 dólares diarios y con eso juntó la plata para comprarse su primera cámara fotográfica la Nikon F2, recuerdo que me dice: Vero tengo la plata pero a mí no me la van a vender, van a creer que me robé la plata y me pide que lo acompañe a comprarla… Yo ya tengo elegida cual será.

Isabel viuda de Orlando Letelier, me cuenta que él le decía lee lo que te deje ahí… pero léelo.

Evidentemente mi cabro era un genio, era bueno en música, tocaba el charango, la zampoña, a pesar del golpe que buscó destruir a ese niño y sus capacidades.

¿Qué le dirías a las nuevas generaciones que al igual que Rodrigo siguen denunciando los maltratos y el abuso?

Les diría que cuando uno cree en algo debe pelear por eso, y no dejarse llevar por el miedo… yo hace muchos años, décadas, tomo conciencia que si me iban a matar esto solo sucedería, pero que no iba a dejar por ello que el miedo controlara mi vida.

Si te digo: Salvador allende:

Él era todo para mí, Salvador Allende me gustaba desde que era chiquitita, me recuerdo que en la elección del 52 la disputa era Allende/Matte, pero a mí me gustaba él, yo era una cabrita chica de siete años.

Para mí, Allende es el único presidente real que ha existido en Chile, el único que tuvo visión de país, que miró el futuro, que tuvo sensibilidad, que pensaba en todas las naciones… Allende era todo, por eso yo entiendo a mucha gente que sin tener militancia se declaraba Allendista, porque sentían identificación con ese ser que tenía empatía por ellos.

Cuando pasó lo de Rodrigo, tomé la determinación de volver a Chile, Isabel Letelier me dice: estás loca… estás en la lista L, yo le dije: a mí no me va a parar nadie, mi hijo me necesita, le dije: a mí me violaron, se me paró tres veces el corazón, no me va a sujetar nadie, me matarán bueno, me matarán, pero yo voy …y me largué.

Compré el pasaje, viajé por LAN y ahí vaciaron el avión y lo llenaron de milicos, me tocó soportarlos durante cinco horas, ellos hablaban, hacían especulaciones sobre Rodrigo y ahí pasó otra vez algo fortuito, intervino el departamento de estado de EE UU, pues decían que Rodrigo era ciudadano norteamericano.

El día de su funeral los pacos no conformes con atacar el féretro, por un momento se lo robaron, llegaron a provocar en la misa, yo miraba desde la iglesia como se preparaban para reprimir.

A mí me aislaron, no me dejaban acercarme al féretro y en eso llegó Rodolfo Stange, él me dice: a nosotros nos interesa que usted sepa que nosotros no somos responsables de la muerte de su hijo, no fuimos nosotros y vengo a asegurarle que vamos a custodiar el féretro, vamos a cuidar el funeral y vamos a respetar a la gente, yo le dije: señor, yo soy bien honesta, a mi usted me podrá decir lo que quiera, pero usted está aquí siguiendo órdenes superiores y yo no le creo nada, yo no quiero que hayan carabineros… para nada… ahí vinieron los gases lacrimógenas, los golpes, la represión… mira la sinverguenzura de este venir a decirnos que todo estaría bien.

Yo recuerdo que Rodrigo desde muy niño tenía mucho liderazgo, una vez poquito después del golpe, la mujer que me lo cuidaba me dice: Verónica tenemos que hablar seriamente, yo pensé que me iba a decir que ya no los cuidaría más a él y mis otros hijos, pero me dice no, es algo más delicado, en eso llama a Rodrigo y el venía con el puño súper apretado, me costó abrirle la mano y al hacerlo, encontré las pipetas de las llantas de los autos de los milicos, ellos como cabros chicos mientras los milicos andaban deteniendo gente, jugaban a sacarle el aire a las ruedas… Así se formó mi niño, jugando y conspirando, poniéndose con su pequeña infancia del lado del amor, pues fue el amor lo que movió y motivó cada uno de sus pasos.

Entrevista: Bernardino Vásquez
Post. Prod. Fotográfica: Greta Estévez