Entrevista a Carlos Villamar, Muralista.

Miembro del Centro Cultural Roberto Matta, para las artes y la educación de Quilpué.

Al pensar en la unidad popular, se me viene mi tío, se me viene cuando estaba pequeño, me viene la escuela, los libros de lenguaje donde estaba la muralla y nosotros queríamos llegar luego a esa página para cantarla y pronto todo se termina y me encuentro en la noche quemando libros, quemando discos, con mi mamá, con mi abuela y ya mi tío se tuvo que ir del país y después todo era puro silencio, en torno a hablar de la unidad popular, en torno a ser upeliento… Fue una experiencia bien fome como niño, de no poder hablar de lo que sucedía al interior de la familia.

Después ya de joven comenzar la búsqueda en los libros, en los discursos, entender las letras que uno escuchaba.

Para mí, el legado de Allende observando mi propio hacer, fue la energía que él entregaba a los jóvenes, en su discurso, en su forma clara de decir las cosas, sin doble estándar, la energía que mostraba en cada gesto, en sus manos, en su rostro, el confiar en la juventud, en el abrir espacios para soñar libremente.

A mí desde niño se me facilitó el dibujar en grandes espacios… lo que me llevó al muralismo.

¿Qué piensas sobre el uso del muro como expresión artística?

Según mi visión de muralista, no le encuentro mayor sentido, entiendo eso de sacar el arte de las galerías, pero pienso que el arte en la calle es más profundo que una imagen bonita, pues para mí, el arte tiene que estar vinculado con lo político, con el decir, con el denunciar, y si bien puede estar vinculado con una expresión artística, estética, no por eso debe obviarse el contenido político.

Nuestro que hacer está influenciado con el muralismo mexicano el que aparte de tener un gran desarrollo estético latinoamericano, tiene un gran desarrollo político en el mural.

Creo que el muralismo en los espacios públicos debe tener una visión clara, definida, no creo que la estética en si misma cumpla una función de propaganda, la idea es que el muro haga pensar a la persona que pasa por ahí y que no solo sea percibido como algo estético.

El arte de brigada es distinto, pues ahí la idea es tener en la metodología de trabajo el involucrar a la comunidad en el hacer mismo del pintar, esto refuerza el trabajo colaborativo, colectivo, participativo y esa es la fortaleza que tiene.

¿Qué piensas sobre la persecución que viven las personas que pintan murales?

Pensando por ejemplo en Valparaíso pienso que es el espejo de la realidad del país, para mí es preferible tener un edificio rayado con expresiones de la gente, pues me causa una especie de rabia tener un edificio bien pintado, una plaza muy linda, existiendo necesidades de vivienda, de alimentación…Se me hace bastante absurdo vivir en torno de una limpieza estética, impecable, con tantas necesidades.

¿Qué piensas si te digo: ¿Salvador Allende?

Pienso en el discurso en la universidad de Guadalajara, para mi salvador Allende es un grito de lucha, perseverancia y deseo de trasformación para un país que todos queremos y que sea distinto al cual estamos habitando.

Registro: Greta Estévez
Entrevista: Bernardino Vásquez