Mi padre fue dirigente sindical de Standar Electric, gracias a él siempre tuve inclinación de clase y siguiendo sus pasos, fui obrero en esa misma empresa.
El 12 de septiembre me eligieron para ir a entregar información de lo que poseíamos en infraestructura : máquinas para hacer propaganda, moledoras de roneo, etc.
La idea además, era coordinarnos con empresas de los demás cordones industriales para poder realizar alguna acción de resistencia.
Por algo que hoy denomino conciencia militante, decidí ir a trabajar pese al golpe de estado. Me había casado el 01 de agosto, era secretario político de la jota y yo creo que nuestros cargos militantes forzaron de algún modo nuestra actitud.
Supimos de la muerte del presidente y eso lejos de amilanarnos, nos inyectó algo de valentía…nos despertó ese sentimiento de continuar.
A mí de detienen en textil progreso cuando fui a entregar la información de nuestra empresa, llegaron los milicos y pacos en la tarde, dispararon una ráfaga (pensando que nosotros estábamos armados) hacia un grupo grande de gente, porque esa empresa era como la empresa madre en el cordón industrial, nos allanaron, todos pá fuera, tirados en el suelo, incluso mujeres con niños de las guarderías infantiles…ahí después supimos que nos iban a trasladar al estadio Chile… Hoy Estadio Víctor Jara.
Ahí estuve varios días, fuimos de los últimos “paquetes” en ser trasladados al estadio nacional, destino: la escotilla 7.
Me interrogan en el velódromo y después me trasladan al camerino de sospechosos, bajo la marquesina.
Días después me dieron mi primera “libertad”, tras eso me finiquitaron en el trabajo…posteriormente me contrataron en una consultora de ingeniería y al otro día llegaron de investigaciones, se acerca uno y me dice: vengo con una orden del SIM, porque usted está citado, necesitan interrogarlo así que nos vamos, ahí me dicen en el auto que un compañero me había delatado, diciendo que yo tenía un arma el 11 de septiembre, efectivamente había un arma, con una bala y que el que hacia guardia tenía que portarla.
Ahí me llevaron a la “patilla” (Cuartel Borgoño), había como 120 detenidos, estuve unos días y nuevamente al estadio Chile, en aquel recinto pasé navidad y año nuevo y el 10 de enero me informan que junto a otros compañeros seriamos trasladados a la oficina salitrera de Chacabuco, a 108 km al interior de Antofagasta.
Posibilidad de escaparse de ahí eran nulas, había alrededor un campo minado, un cerco electrificado, con un solo portón de entrada y salida y con guardia externa… era igual a un campo de concentración nazi.
Cada ciertos metros había torres con ametralladoras, no habían celdas, pues eramos considerados: «Prisioneros de guerra».
¿Quiénes eran los presos?
Mayoritariamente eran trabajadores, un importante grupo de estudiantes de la U.T.E. de distintas regiones, todos potenciales DD DD… Muchas veces nos han preguntado por qué unos sí y otros no…Nosotros también nos lo hemos preguntado… Toda una vida.
Para nosotros quedó siempre un halo de misterio, tratando de comprender la “Lógica militar”.
A mí por ejemplo me gustaría encontrarme con el milico que me torturó en el velódromo, poder preguntarle por qué lo hizo… claro el ese identificó con los golpistas y veía en mí y tantos más al estar adherido al golpe… A su “enemigo”, pero de verdad te digo: me gustaría escuchar sus razones.

El triunfo popular:
El 04 de octubre de 1970, estaba viendo la tele cuando veo que empieza a llegar la gente a plaza de armas, me fui volando hacia allá y nos enteramos que Allende hablaría desde los balcones de la FECH en Alameda con Santa Rosa.
Cuando sale el “Chicho” definitivamente fue una locura, todos muy emocionados tras ese mensaje tan claro, la impronta del presidente es lo que más recuerdo. Había mucha efervescencia.
Cuando nos fuimos a la casa, nos fuimos a pata, sin desmanes, felices, pensando en mañana, en comprar el diario, y poder comprender la incertidumbre de saber que iba a pasar con la derecha… Hasta que, en octubre nuestro compañero presidente fue ratificado por el congreso.
Donde yo trabajaba, era una empresa de ingeniería, al otro día del triunfo, la discusión era que iba a pasar, los más conservadores de la empresa quisieron instalar el discurso del terror, para ellos todos los que habíamos votado por Allende éramos comunistas, la intención de los opositores era desprestigiar el proceso, eso era lo que más nos mantenía pendientes y eso fue justamente lo que me llevó a militar, querer saber a ciencia cierta qué era lo que estaba sucediendo, eso a mí me amplió el horizonte, tuve formación de cuadros, leí y entendí muchas cosas.
Una de las cosas más bellas que me pasó fue haber sido beneficiado del convenio Cut-Ute, que aseguraba que un 40% de los cupos universitarios serian para los estudiantes-trabajadores.
Entonces, se nos permitió a los que no habíamos terminado humanidades, la posibilidad de una escuela de nivelación y en 4 semestres nivelamos nuestra educación secundaria, egresamos, dimos una prueba de suficiencia y nos permitió ingresar a la universidad, que para nosotros como obreros era un sueño… ésto evidentemente me abrió otro mundo… nos cambió la vida.
Viví el paro de octubre del 72 y viví la discusión inmensa que se produjo con el desabastecimiento provocado artificialmente, fue una época de crecimiento, de mucho peligro, de decisiones donde se reafirma o se abdica de lo que se está creyendo.
¿Qué es ser Chacabucano?
Al llegar a Chacabuco habitábamos una casa, éramos 18. En las puertas y ventanas, solo teníamos unas arpilleras, teníamos que dormir vestidos, lo único que me sacaba eran los bototos.
Cuando nos cambiamos de casa el piso era de madera, teníamos como baño unas letrinas horribles y ahí aprendí de la solidaridad, ya la había aprendido en el estadio nacional, un chocolate repartido entre 80 personas, nunca una palabra de desaliento, sumando fuerzas entre tanta desesperanza.
Todos dormíamos y vivíamos de la misma forma, aprendí eso intangible de la solidaridad que nos dura hasta hoy, reconocernos como hermanos a pesar de nuestras diferencias.
Aprendimos de respeto, cariño, consideración, nos juntamos todos los noviembre a llorar y reírnos, a contarnos lo que pasamos y aún en estos tiempos de olvido existe eso de la ayuda solidaria.
Me tocó vivir con los mismos compañeros del FTR desde la «Patilla»hasta Chacabuco… Recuerdo que les leía las cartas que me enviaba mi compañera, les leía esas cartas íntimas, para que los compañeros no se sintieran tan solos, lo mismo cuando llegaba mercadería, la compartíamos plenamente, sin egoísmos… eso es ser «Chacabucanos», el despertar del cariño, el querernos como un salvavidas frente a una situación tan hermosamente conflictiva.
Nos hemos juntado desde el 74, hicimos la Corporación Memoria Chacabuco, nos juntamos cientos, con hijos, con familia, incluso siguen participando los familiares de los que ya no están, siempre ha seguido la colaboración, la asistencia fraterna.
Salvador Allende:
“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales, ni con el crimen, ni con la muerte”.
El Chicho fue un hombre de carne y hueso, pero un hombre decente.
¿Quién es capaz con las manos llenas de pólvora, con una metralleta en la mano acordarse de los trabajadores, de rendirle un homenaje al estudiante, al que colaboró en los trabajos voluntarios, acordarse de nosotros… ese discurso fue pa´ nosotros… quien tiene esa grandeza en el alma?
Solo nuestro Compañero Presidente!!
Guillermo Orrego Valdebenito.
(Chacabucano)